Aunque la temporada natural de caballa está llegando a su fin hoy he elegido esta deliciosa y sencillita receta, por su contenido en omega 3, una extraordinaria grasa poliinsaturada que ya vimos en Fundamentos de nutrición I con muchas y buenísimas propiedades (ya me detendré en un artículo a hablar de ella, por su importancia para la salud), entre ellas: estimula las defensas, antiinflamatoria, anticancerígenas, disminuyen y regulan el colesterol y los triglicéridos en sangre, previenen la formación de coágulos y trombos en sangre,  antidepresivas,… en fin, como estáis viendo son un verdadero tesoro.

caballas

Los grandes pescados azules en estado salvaje (atún, salmón, emperador,…) poseen gran cantidad de Omega 3, el problema es que éstos peces guardan los metales pesados y tóxicos derivados de la gran contaminación de los mares y océanos, dentro de sus grasas. Igual nos pasa a nosotros los seres humanos, para que esa toxicidad no afecte a nuestros órganos, estos metales pesados y sustancias tóxicas se van almacenando en nuestros michelines. ¿Qué es lo que ocurre?, pues que al ser peces de gran tamaño, tienen más tóxicos, entonces…¿no comemos pescado azul? ¡Por supuesto que sí! los beneficios del omega 3  son tan grandes y este ácido graso es tan escaso en la naturaleza que no podemos obviar a estos pececillos, pero elegiremos siempre pescados azules de pequeño tamaño: sardinas, boquerones, jureles, caballas pequeñas,…Según el Dr. David Khayat en su interesante libro “La Biblia contra el Cáncer” nos recomienda que no más de una vez al mes consumamos grandes pescados azules: escoger un pez azul de gran tamaño (salmón, atún,…). El emperador es uno de los más contaminados y el salmón, si es de piscifactoría apenas contiene ácidos grasos omega 3 🙁

copos de nieve

Algo que yo suelo hacer con el pescado, si lo voy a consumir crudo o poco hecho es congelarle un mínimo de 7 días para que si existe en él algún parásito peligroso como la anisakis, ésta muera y no nos perjudique. El calor destruye también la anisakis (temperatura mayor de 60ºC) con lo cual, de cualquier manera que lo cocinemos (plancha, horno, frito,…) hace que se alcance dicha temperatura en el pescado. El máximo tiempo de congelación del pescado azul para que no pierda sus propiedades organolépticas (sabor, olor textura y color), son 2 meses en un congelador de 3 estrellas (-18ºC). Para descongelar el pescado, sácalo y déjalo descongelando (unas 5 horas por cada medio kilo aproximadamente) en la parte menos fría del frigorífico (la más alejada al congelador) y cuando esté descongelado lo lavas bien y a cocinarlo.

Pues bien, sin más, voy con la receta de caballa al limón, una receta muy sencilla, sana y riquísima.

Ingredientes por persona: una caballa pequeña abierta sin cabeza y sin espina central, 4 dientes de ajo, 4 cucharadas de AOVE (aceite de oliva virgen extra), el zumo de un limón, sal del Himalaya o sal marina no refinada al gusto.

Elaboración: picas los ajos y los echas en una sartén (mejor de porcelana, titanio o cristal) junto a dos cucharadas de aceite. Sofríe los ajitos y cuando ya estén un poco dorados resérvalos en una pequeña tacita o plato. Echa las otras dos cucharadas de aceite e incorpora la caballa. Exprime el zumo de un limón pequeño o la mitad de uno grande. Haz la caballa a la plancha hasta que creas que esté hecha por los dos lados. En ese momento echa de nuevo los ajos a la sartén y también el zumo de limón rociando la caballa y espera dos minutos a que se reduzca un poco y todos los sabores y aromas se mezclen.

¡¡Uuuuummmm!  rica, rápida y sencillita, te tomará no más de 20 minutos hacerla.

Caballa al limón