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Hoy te hablaré del primer alimento o mejor dicho, del primer condimento o aditivo que seguro usas bastante y que puedes cambiar ya de manera sencilla: LA SAL.

La sal fina de mesa que normalmente utilizamos, es una sal comercial y muy procesada o refinada, por tanto es una sal bastante perjudicial para nuestro organismo. La sal que normalmente utilizamos está llena de tóxicos añadidos, te digo unos cuantos: muchos conservantes E- , antiapelmazantes (hidróxido de aluminio ¡un metal pesado!), blanqueadores, desecantes…

¿A qué no pone nada en los envases? parece ser que no es obligatorio. Incluso pueden añadirse de forma artificial, otros minerales como yodo, en cantidades no fisiológicas y también se le añade flúor, mineral que en numerosos estudios científicosqueda desmontada la afirmación de que ayude a prevenir las caries y no sólo queda ahí sino que también hablan de sus efectos tóxicos para los niños ya que con el uso de dentífricos, se sobrepasa la cantidad aconsejada de flúor.

La toxicidad de la sal común refinada o fina de mesa por tanto se deriva del procesado: blanqueo y refinado, dicho proceso elimina las trazas de minerales que contiene la sal sin refinar porque se consideran impurezas. La sal sin adulterar ha sido consumida siempre por el hombre, en las últimas décadas el desarrollo industrial ha hecho que  los alimentos procesados se sobrecarguen de sal común, la llamada “comida chatarra” lleva kilos de esta sal además de mil y un aditivos más.

La sal común está compuesta de cloruro sódico, osea dos minerales: cloro y sodio. También la estructura química de la sal común se transforma drásticamente debido al proceso de secado a 650 ºC.

Para que nuestro organismo metabolice los cristales de sal común invierte una gran cantidad de energía. Para neutralizar los efectos de tanta cantidad de esta sal que encontramos por todos lados y en todos los alimentos procesados que consumimos, lo que ocurre es que se produzca una deshidratación celular e incluso la muerte prematura de las mismas células.

Como en pasados y futuros artículos de este blog te iré recomendando que elijas los alimentos más naturales posible. Cuando te digo los alimentos más naturales me refiero a los menos procesados y elaborados industrialmente.

Hoy te propongo que cambies la sal blanca refinada de mesa que usas a diario para hacer tus comidas y aliñar tus platos. Las opciones que te ofrezco (todas procedentes del mar en su origen) para dicho cambio son:

  • Sal marina No refinada contiene, cloro, sodio, yodo y flúor y algunos minerales más en proporciones adecuadas, pero lo cierto es que el principal componente sigue siendo el cloruro sódico. Aunque no debemos olvidar que la contaminación de nuestros océanos hace que esta sal también esté algo contaminada, aún así sigue siendo mucho más recomendable que la sal común.
  • Flor de sal, la sal forma capas que flotan encima del agua, su cosecha es muy delicada y se hace manualmente, no pasa por ningún procesamiento industrial. Compuesta principalmente de cloruro de sodio, de magnesio y de potasio, las tres, sales muy alcalinas aunque su delicada formación en la naturaleza hace que contenga la mayor parte de los 118 oligoelementos de la tabla periódica. Aunque parezca mentira, tiene un bajo contenido de sodio ( aproximadamente un 15%) y por tanto nuestro organismo no la identifica como sal. Por tanto es hipotónica y no retiene líquidos por su bajo peso molecular.

flor de sal

  • Sal del Himalaya, la sal se puede obtener del mar o de las minas de sal terrestres. La única sal pura y completa de la Tierra se encuentra hoy únicamente en los sitios donde hace millones de años se secaron los mares primarios: las minas terrestres. Son sales que han estado muchíiiiisimo tiempo (millones de años) sometidas a una presión tremenda, a mayor presión, mejor y más valiosa es esa sal para que la aproveche correctamente nuestro organismo. Debido a su origen, no está contaminada con metales pesados ​​y tóxicos industriales de hoy.

Distinguimos dos sales de estas minas terrestres: la sal gema (mayor proporción en la veta de la roca) y la sal de roca, las dos naturales. poniéndonos tiquismiquis, la mejor es la sal cristal de roca. La sal del Himalaya lo es. La sal del Himalaya es sal cristal de roca. Hay gente que desprestigia esta sal diciendo que no es cierto que sea de las minas de sal del Himalaya que son de minas de sal de Pakistán… y digo yo en el caso que no proviniera del Himalaya… ¿Qué más da sea de donde sea siempre que proceda de las vetas de sal de una mina terrestre y lo que se extraiga y nos vendan sea sal cristal de roca?. Esta sal contiene un porcentaje de cloruro de sodio de un 85%, el 15% restante son 84 minerales traza de los mares prehistóricos. En la sal común hay un 98% de cloruro sódico. Tiene muchos beneficios: mejora la asimilación de los nutrientes de los alimentos que consumimos y el balance de electrolitos de nuestros líquidos, estimula nuestras defensas, favorece la eliminación de metales pesados,… Hay dos clases de sal del Himalaya, la blanca y la rosa. La rosa es rica en óxido de hierro y de ahí su color.  En su contra tiene que su precio es más alto que la sal común, obviamente ayer compré en un herbolario y me costó un kilo de sal rosada del Himalaya 3,50 euros. Creo que merece la pena invertir en salud ¿no te parece?.

Por tanto os recomiendo cualquiera de estas tres sales, con cualquiera de ellas ya vuestro cuerpo, cada una de vuestras células van a notar un buen cambio. Hemos empezado a quitar tóxicos de en medio. En un próximo artículo… ¡más!

1.- http://fluoridealert.org/issues/infant-exposure/